Viajeros bañenses al Nuevo Mundo

Siglo XVII

Algunos vecinos de Baños, pasaron al Nuevo Mundo en una época cuando lo que se buscaba en aquellas tierras era fortuna o bien colonizar y cristianizar a los indígenas. En el caso de Baños de Montemayor fueron varios los vecinos que viajaron a las Indias, unos como frailes, otros como criados de ellos y algunos como mercaderes.

La primera documentación escrita que tenemos sobre estos viajes es referente a dos hermanos naturales de Baños de Montemayor. Uno de ellos tomó embarque como fraile dominico y el otro como criado de dicha orden, los dos en 1603 y los dos a la provincia de Guatemala.

La Provincia de San Vicente de Chiapas y Guatemala, de la orden de Predicadores (orden de Santo Domingo), en la época colonial fue una de las instituciones eclesiásticas más importantes que contribuyó al establecimiento del sistema español en la región de Centroamérica y, además, fue el fundamento de algunas relaciones más complejas por medio de las cuales los sectores criollo y español ejercieron su dominio. Los religiosos de la orden de Santo Domingo llegaron junto con los conquistadores españoles a las tierras de Centroamérica. Desde un principio su actuación estuvo dirigida hacia la forma de conquistar a los habitantes de dichas tierras. Su tendencia era la conquista pacífica de los nativos, tendencia que se mantuvo durante toda la colonia.

Si bien la orden empieza a consolidarse en Santo Domingo a partir de 1544, la provincia de Chiapas y Guatemala se instituyó oficialmente el 17 de mayo de 1551. Incluía dentro de sus límites Nicaragua, El Salvador, Honduras la mayor parte de Guatemala (Petén seguía siendo tierra desconocida) y Chiapas hasta el istmo de Tehuantepec.

Historia de la provincia de San Vicente de Chiapas y Guatemala 1619

Juan Flores de Tórtoles Gómez, como fray Juan de Santamaría, 1603

Antes llamado Juan Flores de Tórtoles, era natural de Baños, jurisdicción de Béjar, hijo de Fabián Gómez y María Flores de Tórtoles, (hija de Pedro Flores y Guiomar de Tórtoles y hermana de Luis Flores de Tórtoles). Hizo profesión de los hábitos dominicanos en veintitrés de noviembre de 1595. Este fraile tomó el nombre en el momento de profesar los hábitos dominicos, de Fray Juan de Santamaría. Dicha profesión la hizo en el convento dominico de San Esteban en Salamanca.

Viaja a la provincia de Guatemala en 1603 acompañando a Juan Fernández, procurador general de dicha provincia. Luego, volvió a España en varias ocasiones y en una de ellas, en 1625 vino a recoger varios religiosos y algunos criados entre los cuales se encontraba Francisco Flores su sobrino, que pasó junto a él a la provincia de Guatemala en 1625. En este año viene ya como procurador general y comisario de la orden.

La eficiencia de los procuradores se patentizaba en el empeño por obtener el máximo beneficio para la orden de los dominicos, tanto en las transacciones comerciales y financieras como en la recuperación de bienes de los poseedores morosos.

Francisco Flores de Tórtoles Gómez, hermano de Juan de Santamaría, 1603

Viajó a la provincia de Guatemala en junio de 1603 como criado de Fray Juan Fernández de la orden de los dominicos, que como hemos visto era prior del convento de la ciudad real de Chiapas de la provincia de Guatemala y procurador general de la misma.

Francisco Flores vecino de Baños parte de Béjar, era hijo de Fabián Gómez y María Flores de Tórtoles, siendo sus abuelos paternos Pedro Flores y Guiomar de Tórtoles, y maternos Pedro Gómez y María Gil.

En la información que se hace sobre sus raíces y comportamiento, uno de los testigos, vecino de Baños, le describe como “un hombre honrado, quieto e pacífico de buena fama y costumbres e así es público y notorio por conocerle desde su niñez”.

En la misma información a la hora de reconocerlo se le describe como “un joven de 26 años poco más o menos y de buen cuerpo, rubio y unas pecas en el rostro”.

Francisco Flores de Tórtoles García, 1625

 Viajó en 1625 a América junto a Pedro Marcos Gómez y Pedro Sánchez, también vecinos de Baños, como criados de doce religiosos de la orden de Santo Domingo a cargo de Juan de Santamaría comisario y procurador general de la provincia de Guatemala y perteneciente a la orden de santo Domingo.

En la información que se hace por parte de las autoridades para autorizar su viaje al Nuevo Mundo, se dice que se llamaba Francisco Flores de Tórtoles nacido en 1606 y vecino de Baños, parte de Montemayor, hijo de Pedro Flores y Juana García. Sus abuelos paternos eran Luis Flores e Isabel Hernández y sus abuelos maternos Pedro Sánchez Cubero y Catalina García. Era sobrino segundo de Fray Juan de Santamaría y Francisco Flores de Tórtoles.

Los testigos que declararon en la información previa a su embarque a América, dijeron de él que era un “mozo honrado e pacífico e quieto e de buena fama e costumbres e así es público y notorio en el dicho lugar la buena fama y así lo dice porque le haber conocido e tratado de vecino”.

Tenía diecinueve años cuando embarcó y sus rasgos según consta en la información que se hizo antes de su viaje, le describen como “un joven sin barbar y con un hoyo en la misma”.

En las Ordenanzas Municipales de Baños de 1628, en el Título XXII, al hacer la relación de los albañares del pueblo y en concreto en la calleja de los Vadillos, aparece una reseña de como este Francisco Flores pasó efectivamente a las Indias, dice así:

..más abajo está otro albañar al prinçipio de la calleja de los badillos, que entra en la heredad de Alonso Sánchez de Morales. Más adelante está otro albañar que entra en heredad que posee Juan Martín Regidor moço, por ausenzia de Francisco Florez, ausente en las Yndias…”

Pedro Marcos Gómez, 1625

Pedro Marcos Gómez, nace en 1606, hijo de Fabián Gómez Flores de Tórtoles y Elvira Sánchez González, siendo vecino del lugar de Baños jurisdicción de la villa de Béjar. Abuelos paternos Fabián Gómez y María Flores de Tórtoles, abuelos maternos Pedro Marcos y Elvira Sánchez. El padre de Pedro Marcos, era hermano de Juan de Santamaría y Francisco Flores de Tórtoles.

En la respectiva información antes de embarcarse se le describe como: “un joven de dieciocho años, ojos pintados y sin barba”.

Viajó junto a ellos Pedro Sánchez Hernández, vecino de Miranda del Castañar.

Juan Flores Bernal, 1633

En la información que se hizo por no haber testado Juan Gómez (allí en Perú le conocían como Juan Gómez Castellano, por proceder de Castilla) que veremos más adelante, un testigo de esa información es Juan Flores Bernal que nace en 1618 en la parte de Baños de Béjar, era amigo y conocido de dicho Juan Gómez. Comenta este Juan Flores en dicha información que conocía al difunto por ser vecino suyo, que viajó a Perú en 1633 y empezó a coincidir con él allí en 1635, pues al igual que Juan Gómez, se dedicaba a la venta de telas. Otro testigo de dicha información fue un vecino de Hervás llamado Bartolomé Velasco, que confirmaba también que aquél era vecino de Baños.

Domingo de Aguilar, residía en la isla de santo Domingo cuando se reunió con él su hijo Pedro Jiménez de Aguilar. Los dos vecinos de Baños. Pedro Jiménez falleció en la ciudad de Écija (Sevilla), en julio de 1644 y el entierro se le hace en la iglesia de santa Catalina el 14 de agosto del mismo año. En el testamento que dejó escrito antes de morir, incluyó una cláusula que dice lo siguiente:

Y declaro que siendo moço y estando en compañía y teniendo a mitad con otro moço en la ciudad de Sevilla el tal moço se embarcó para yndias dexó en mi poder seisçientos reales, los cuales he tenido y tengo y le soy deudor de ello de muchos años a esta parte y asimismo mando y es mi voluntad que si el dicho moço que no me acuerdo de su nombre viniere dentro de quatro años y diere señas del dicho débito, por lo que tengo dicho se le paguen luego los dichos seisçientos reales del o a quien por él fuere presente. Y si pasados los dichos quatro años que an de començar desde el día de mi muerte no hubiere venido se digan de misas por el susodicho.«

Al no reclamar nadie esos seiscientos reales pasados cuatro años de su muerte, el cura de santa Catalina, dio 378 misas descontados los derechos de sacristán y cura.

Juan de Jerez Sánchez, 1682

Nacido en Baños en 1641 se hizo monje agustino y viajó a Filipinas en 1682. Sacerdote y padre predicador tenía cuarenta y un años cuando embarcó para la isla. En los listados de viajeros en la salida a Filipinas aparece con el nombre de Agustín.

Gaspar Flores-Rengifo Hernández

Nacido en Baños en 1572 viajó al Nuevo Mundo sin saberse la fecha exacta como religioso, llamado después de ser ordenado franciscano, Fray Gaspar de San José. Profesó para coro el 2 de octubre de 1613, firmaron con el nuevo profeso Fray Miguel de Zaragoza, guardián y los discretos, Fray Juan de Tordesillas y Fray Luis de la Magdalena. Gaspar era hijo de Gaspar Hernández, escribano de Baños, parte de Montemayor y de Catalina Flores-Rengifo. Asimismo, era hermano de Juan Flores-Rengifo, (doctor Rengifo, 1567-1637) y de María Flores-Rengifo (1569-1621). Con las propiedades de estos dos últimos hermanos se fundó la Capellanía y Obra Pía del doctor Rengifo que está vigente en el día de hoy.

He dejado para el final el viaje a Perú de Juan Gómez García, vecino de Baños, tomando como base los documentos que cuentan de alguna manera su periplo en el Nuevo Mundo.: partidas de nacimiento y matrimonio, información con declaración de testigos e inventario de bienes tras de su fallecimiento.

Juan Gómez García, hijo de Pedro Gómez y Ana García, nace en 1589 en Baños, parte de Montemayor, siendo el mediano de tres hermanos (Pedro, nacido en 1587, y Salvador en 1596). Es bautizado el 26 de marzo de 1589 en la iglesia de Santa María. Sus padres mueren cuando él tiene solo 1 año y medio de edad, por lo que apenas llega a conocerlos, y se cría junto a sus hermanos.

Su hermano Pedro Gómez se casó con Ana García y tuvo cinco hijos, dos de ellos, Pedro y Juan murieron al poco de nacer. Las otras tres son Ana, nacida en 1622 y casada con Martín García en 1661 en la iglesia de Santa Catalina; María, nacida en 1628 y casada con Diego Martín de la Torre en 1658 en santa Catalina; y Catalina, nacida en 1632 y casada en 1664 en santa Catalina con Pedro Romero y viuda en el momento de la información.

Juan Gómez viaja a las indias siendo joven y soltero, concretamente a Perú, tomando el nombre de Juan Gómez Castellano, pues era costumbre allí añadir al apellido el sitio de procedencia, en este caso Castilla. Reside en la villa de Carrión de Velasco, perteneciente a la Audiencia de Perú. Hoy día esa villa se denomina Huaura al norte de la ciudad de Lima.

Era mercader, allí se dedicó al negocio de telas y tenía una tienda con mercadurías de algodón y diversos tejidos al lado de su casa. Esta daba por un lado a la calle y por otro a una sala donde se encontraba su escribanía.

Se casa en 1641 con Francisca Bravo de Laguna. De familia gaditana, su padre se llamaba Francisco de Loza Bravo, natural de Alcalá de los Gazules (Cádiz) y su madre María Montero Domínguez del mismo pueblo. Viajaron a Perú en 1607 junto a sus cinco hijos y un criado, Juan Antonio de Herrera y una criada, Marina Ortiz, de Sevilla. Francisca Bravo nació ya en Perú y el apellido Laguna lo tomó de dicho país. Su hermano Diego Bravo era sargento mayor. Ella entró al matrimonio una dote de 2670 pesos para Juan Gómez y arras para ella de 1500.

Debió Juan Gómez tener buena fortuna, pues así se expresa en la carta que mandó a su hermano Pedro a Baños de Montemayor con un vecino de Las Majadas de Plasencia, donde le explica su buena situación económica y le manda una cantidad de dinero junto a la carta.

Como muestra de esa fortuna, sabemos que Juan contaba con tres esclavos, María Arara Terranova, Felipa Angola que tenía dos hijas mulatas, una llamada Angelina de 3 años y otra de cuatro meses de edad, y Sebastián Congo (como vemos el apellido de los esclavos llevaba el país de procedencia).

Tenía también casas en Huaura Chacay. Una de ellas, en la calle real de dicha villa, la compraron a Andrés Sánchez del Pulgar al casarse, valorada en 900 pesos de a ocho reales. En marzo de 1640 pagó 700 reales en mano y los otros doscientos los echó en censos con una renta de 10 pesos. Compra las casas junto a su mujer Francisca Bravo el 15 de julio de 1641.

Muere el 28 de mayo de 1642 a las ocho de la mañana, tendido en la sala de su casa y posteriormente amortajado con el hábito de san Francisco, en la villa de Huaura. Para ver la procedencia de Juan Gómez Castellano y entre los testigos que dieron noticia de su origen estaba un vecino de Baños, llamado Juan Flores Bernal, quien conocía a Juan por ser vecino suyo y también mercader. Coincidieron en Perú desde 1635, aunque él llegó en 1633. Juan nace en 1618 en la parte de Baños de Béjar. Así testificó ante las autoridades:

“ Dixo que este testigo conoció a Joan Gómez Castellano difunto, de siete años a esta parte a quien trató y comunicó todo este tiempo y sabe que era natural del pueblo de Baños en el ducado de Béjar de donde este testigo es natural y aunque este testigo no conoció a sus hermanos que se llamaban el uno Pedro Gómez Castellano a los quales este testigo trató y comunicó y se criaron juntos y quando este testigo se bino a este reyno que ha nueve años poco más o menos los dejó vivos en el dicho pueblo de Baños jurisdicción del duque de Béjar y el no conocer este testigo a sus padres fue porque siendo de año y medio habían muerto y así no pudo conocerlos y después que este testigo bino a este reyno como tiene dicho conoció al dicho difunto y no sabe que tenga hijos ningunos más de los que tiene dichos y esto es la verdad para el juramento fecho y que es de edad de veinte y quatro años poco más o menos y que el dicho difunto era debido de este testigo en tercer grado de parte del padre de este testigo y madre del dicho difunto y lo firmo Pedro González Pulido, Joan Bernal Flores.”

Entre los bienes materiales que se describen en el inventario tras su fallecimiento, tenía nueve pares de zapatos negros y blancos, 70 manojos de tabaco, una botija llena de pólvora, un fardo de zarzaparrilla, una jáquima de cabuya (cabeza de cordel de cuerda para el caballo), 150 pesos de a ocho reales, algunos patacones (moneda antigua de plata de una onza), una mula y un caballo, aparte de numerosas varas de tejidos como algodón y seda. Todo este inventario se manda guardar hasta encontrar los posibles herederos, y se hizo a razón de pagarle a un criollo llamado Juan de Herrera unos 4 pesos.

En julio de 1642, se hace subasta pública de todos sus bienes, incluidos los esclavos. Así María Arara Terranova se vendió en 350 pesos de a ocho reales y aunque Juan Flores pujó por 280 no pudo conseguirla. La otra esclava Felipa Angola se vendió en 400 pesos y Sebastián Congo en 150 pesos. La niña de tres años quedó libre por 100 pesos.

Después de hacer la subasta pública en total se recaudan 1280 pesos de a seis reales y medio el peso. Se le descuentan:

  • 51 pesos por gastos del entierro.
  • 25 pesos que dio a la cofradía del santo Sacramento, de cuando fue mayordomo.
  • 11 reales y medio de papel sellado.
  • 45 pesos por la sepultura.
  • 36 pesos por la administración y venta de sus bienes.
  • 18 pesos de las subastas.
  • 66 pesos para el escribano que hizo el inventario de bienes.
  • 13 pesos de los treinta pregones.
  • 6 pesos para pagar al encargado de custodiar los bienes.

Suman todos estos gastos 260 pesos que restados del total de 1280 quedan 1020 pesos de a ocho reales el peso.

Posteriormente en 1644 se rematan las casas en Huaura. Se vende la casa por 500 pesos con censo anual de 10 pesos que compró Pedro Cardoso y María Rodríguez.

En 1647 Francisca, la viuda de Juan, entra en pleito contra los bienes del difunto, al no estar de acuerdo en la repartición. Al final del pleito impuesto recibe un total de 1420 pesos de la venta de los esclavos y las casas. Se le paga también 1675 pesos de la dote a la que se le restan 1420, quedándole por tanto 349 pesos, aunque la familia pedía unos 3175 pesos.

Ya en 1648 se decide que quedan libres para España 505 pesos, que, restados los gastos necesarios, quedaron al final 470 pesos (unos 12.784 euros al cambio de hoy día) que son los que se mandaron a España y que posteriormente en 1649 tuvo que ir a recogerlos su hermano Pedro Gómez a la ciudad de Sevilla.

Como vemos la burocracia española del siglo XVII era compleja pero efectiva.

Haz click aquí para ver el inventario de bienes completo de Pedro Gómez

Siglo XX

Viaje a Hawai

A principios del siglo XX, la penuria en el campo español llevó a numerosos agricultores, especialistas en el cultivo de la caña de azúcar y jornaleros en general, a soñar con un futuro mejor. Más de 8.000 inmigrantes españoles, partieron para el lejano archipiélago de Hawai, atendiendo las promesas norteamericanas. De aquel archipiélago del Pacífico se solicitaban hombres de 17 a 45 años y mujeres de no más de 40, el salario también era superior para los hombres, el pasaje era gratuito y en destino también incluía el alojamiento. Además de los jornales, se prometía a los emigrantes una casa valorada en 500 dólares, una parcela para huerto, escolarización gratuita y libertad de contrato laboral.

Sin embargo, los 632 extremeños que decidieron hacer las maletas para poner rumbo a estas islas en busca de un futuro mejor se encontraron con una realidad distinta: sueldos bajos por horas y horas de trabajo en plantaciones de cañas de azúcar y café.

El barco donde viajaron la mayoría de estos extremeños fue el Willesden que partió desde el puerto de Gibraltar el 8 de febrero de 1913 y llegó a Honolulú (Hawai) el 30 de marzo de 1913. En todo el viaje solo hubo una escala en Punta Arena (Chile) el 6 de marzo. En total eran 1351 pasajeros, pero al final embarcaron 1170. Muchos de los que no embarcaron se fueron a Brasil. A ese número hay que añadir 228 portugueses que subieron en Leixoes (Oporto).

En el viaje fallecieron 21 españoles, de ellos 6 niños extremeños: 3 de Guijo de Galisteo, 2 de Villanueva de la Vera y 1 de Pozuelo de Zarzón.

Una familia de Baños de Montemayor probó fortuna y se embarcó en este viaje. Es la familia compuesta por Marcial Quintero Hernández (1871-1947) y Juliana Martín Hernández (1870) con sus hijos: Laureano, Ángel, Emiliana, Teodora y Eulalio. Todos volvieron al poco tiempo a Baños, menos Ángel Quintero, que según un documento de 1922 su padre Marcial pide permiso al ayuntamiento de Baños para que su hijo Ángel, que en esos momentos estaba en Cuba viajara a América.

Todos estos datos de la emigración a Hawai, ha sido un capítulo desconocido en la historia de la emigración extremeña y que desde hace apenas un año se está logrando rescatar del olvido gracias a la investigación que está llevando a cabo el antropólogo, bibliotecario de la Universidad de Extremadura y presidente de la asociación Club Universo Extremeño, Manuel Trinidad.

Encontré en el Archivo Municipal una serie de documentos referentes a los permisos paternos que algunos vecinos de Baños dieron a sus hijos para emigrar a América y otros lugares de Europa. No todos emigraron ni todos quedaron allí, incluso algunos volvieron, pero quiero dejar constancia del hecho.

Permisos para emigrar

1908 Remigio Sánchez Martín   17 añosSanto DomingoOctubre
1910Víctor Paz Martín, conocido José 19ArgentinaOctubre
1910Martín Martín Sánchez de 14 añosBuenos AiresNoviembre
1910Juan Antonio Sánchez GonzálezNo especificacoMarzo
1910Felisa Montes Martín  25 acompañado por Pedro Sánchez hermano políticoBuenos AiresMayo
1910Teodora Simón GarcíaNo especificadoMarzo
1911Eulogio Esteban Cabada  18 años, también lo pidió en 1912BrasilOctubre
1911Víctor Nieto Morelle    18 añosBuenos AiresOctubre
1911Emilio Martín SánchezPuerto Limón, Costa RicaSeptiembre
1911Liberato Sebastián Sánchez Sánchez  tiene 17 añosBuenos AiresJulio
1911Serafina Vadillo Viloria    22 añosBrasil?Abril
1912Juana Delgado GarcíaNo especificadoNoviembre
1912Leandra Martín SánchezNo especificadoNoviembre
1912Isidoro Muñoz Esteban 14 añosNo especificadoNoviembre
1912Fidel Regidor GonzálezNo especificadoNoviembre
1912Victor Bajo MartínNo especificadoNoviembre
1912Celestino Marín BajoNo especificadoOctubre
1912Víctor Paz Martín, 19 añosArgentinaOctubre
1912Miguel Paz Martín, 20No especificadoOctubre
1912Elías Sánchez LenNo especificado Noviembre
1912Eustaquio Muñoz DomínguezNo especificado Noviembre
1912Manuel Sánchez García natural del puertoBuenos AiresJulio
1912Ángela Sánchez MateosNo especificado Agosto
1913Petra González Díaz  21 años solteraBuenos AiresJunio
1913Quintín Guardado Martín, acompañado de su familiaBuenos AiresJunio
1915Deogracias Campo MajadasArgentinadiciembre
1922Ángel Quintero Martín  21 añosEstá en Cuba y va a Estados UnidosJunio
1924Dolores Castro Riopedre de 7 años acompañada por su tio Domingo Castro BotejaraFranciaEnero
1925Pelayo González Cividane 22 añosBuenos AiresFebrero
1927Ricardo Menéndez Bustamante, acompañado de su tia N. Bustamante RodríguezCubaAbril
1928Nicolás Muñoz EstebanBuenos AiresMayo
1931Santos González MartínNo especificadoJunio
1956Andrés Domínguez FernándezBrasilEnero
1960Saturnino Pizarro GonzálezBrasilFebrero
1962Manuel Mandado BellosoBrasilFebrero
Autorización materna para que Pelayo González Cividanes emigrara a Buenos Aires, 1925

4 comentarios sobre “Viajeros bañenses al Nuevo Mundo

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  1. Me ha encantado. Muy buen trabajo. ¿Hubo mujeres bañenses que emigrarón al nuevo mundo en los siglos XVI, XVII?, me parecio escuchar una vez que Santa Rosa de Lima descendía de Baños.

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