Retablos de santa Catalina y santa María

Retablo de santa Catalina

Este retablo procede de la antigua iglesia de santa Catalina, siendo restaurado durante un largo tiempo y después de ser instalado en lo que hoy es el auditorio de santa Catalina, se trasladó a la iglesia de santa María en 2015. Se sitúa hoy día en el lado derecho del transepto, (nave transversal que cruza la nave mayor) y data del segundo tercio del siglo XVI.

El retablo original, según inventario de bienes de la iglesia de santa Catalina de 1596, «era de madera grande pintado y dorado con las imágenes de santa Catalina, san Pedro y san Pablo de bulto redondo. Tenía una custodia grande de madera con su pie, dorada y pintada. Guardapolvo teñido de lienzo azul y vara de hierro. En el sagrario estaba el relicario, que era una custodia de plata con su cruceta encima con un crucifijo dorado».

Inventario de bienes de santa Catalina 1596

Originariamente se concibió como un hermoso conjunto en el que se conjugaban armónicamente un repertorio pictórico sobre tablas, una serie escultórica de bulto redondo (exento) y la carpintería arquitectónica plateresca de bellísima talla y articulándose en tres cuerpos, tres calles y dos entrecalles. Las calles y entrecalles se separan por columnas abalaustradas, y los cuerpos mediante frisos con decoración de candelieri, (tipo de decoración vegetal en donde se muestran hojas de acanto, cintas, ovas, zarcillos, roleos de curvas y contracurvas), máscaras, grutesco (adorno caprichoso y complejo que representa seres fantásticos con apariencia humana o de animal), puttis ( motivos ornamentales consistentes en figuras de niños, frecuentemente desnudos y alados,​ en forma de cupido, querubín, angelote o amorcillo), etc.

Frisos con su decoración

La composición está hoy día incompleta, ya que faltan dos de las tres tablas que fueron cambiadas a mitad del siglo XVIII y suponiendo que hubieran reproducido iguales temas a los de las tablas originales, el ciclo principal del retablo haría referencia a la vida de Cristo, ordenado en sentido secuencial a las agujas del reloj.

Retablo de santa Catalina en la actualidad

Según José Ramón Mélida (1856-1933) en su «Catálogo monumental de España. Provincia de Cáceres (1914-1916)», señala la distribución en que se encontraba el retablo a principios del siglo XX. Siguiendo el sentido secuencial de las agujas del reloj, el ciclo principal del retablo que haría referencia a la vida de Cristo, se iniciaba en la tabla inferior de la calle derecha con la representación de la Adoración de los Reyes Magos.

Adoración de los reyes magos

Continuando por el registro de la calle izquierda aparecía el «Descanso de la huida a Egipto», sobre éste el Prendimiento y en el tercer cuerpo la Flagelación. Estos tres lienzos son posteriores a los originales y en el del Prendimiento aparece la firma de Tomás Rodríguez de la Concha, 1754, quien seguramente fue el autor de alguno de los otros dos. Los lienzos del Prendimiento y la Flagelación, que sustituían a los originales, son de composición un poco ingenua y hoy día se encuentran bastante deteriorados por lo que han sido retirados del retablo.

Descanso en la huida a Egipto

En el tercer cuerpo además de la Flagelación se situaba, en el centro, la tabla de la Crucifixión con San Juan, la Virgen María, la Magdalena y las Santas Mujeres.

Crucifixión de Cristo en la tabla central

Se cerraba el ciclo en la tabla superior de la calle derecha, con la Resurrección (hoy día aparece en el registro superior izquierdo).

Resurrección

Se intercalaba en este conjunto iconográfico una alusión pictórica al martirio de santa Catalina de Alejandría, para la que el retablo fue concebido, presente en la tabla intermedia de la calle derecha (hoy situada en el registro superior derecho), y presidiendo la calle central del segundo cuerpo, en una hornacina avenerada (con forma venera o de concha de vieira), aparece la imagen de bulto redondo de la santa mártir de Alejandría, con su símbolo emblemático más común: la rueda dentada.

Martirio de santa Catalina de Alejandría
Imagen de santa Catalina de Alejandría, con la espada y detrás de ella la rueda dentada

A estos dos repertorios iconográficos, el ciclo principal de la vida de Cristo y el sub-ciclo de santa Catalina, se añaden representaciones conceptualmente aisladas de santos cuya presencia y localización no poseen un sentido litúrgico esencial en el conjunto, son estos:

Entrecalle derecha, cuerpo superior: pinturas de san Juan Bautista y Santo Domingo, cuerpo central: pinturas de santa Lucía y san Andrés; cuerpo inferior: imagen de bulto redondo de san Pablo.

Entrecalle izquierda, cuerpo superior: pinturas de Santiago y san Francisco, cuerpo intermedio: pinturas de santa Águeda y san Martín, cuerpo inferior, talla de bulto redondo de san Pedro.

Finalmente, el registro central del cuerpo inferior, concebido como manifestador (templete donde se expone el Santísimo Sacramento), mostraba, antes de la restauración, un añadido en forma de moldura barroca, de finales del siglo XVII, con arco de medio punto, que ocultaba la hornacina original, con las superficies internas ricamente estofadas ( el estofado es una técnica en madera policromada que consiste en aplicar una fina capa de oro sobre el objeto que luego se va a pintar, con el propósito de obtener unas irisaciones brillantes y doradas entreveradas con el color de la pintura, las cuales se obtienen después de frotar las partes que se quiere resaltar), cuyo arco rebajado se remataba en la zona clave con una elegante venera mostrando su faz convexa.

Según los historiadores que hicieron el estudio del retablo en 1986 Teresa Gómez Espinosa y Juan Antonio Morán Cabré, este retablo no ha podido hasta el momento ser documentado con rigor. Salvo los cambios y adiciones ya comentados, los diversos elementos de esta obra, pintura, escultura y carpintería arquitectónica con decoración de grutesco y candelieri platerescos, muestran una indudable homogeneidad estilística que permite aventurar por su tipología, fechas correspondientes a los primeros años del segundo tercio del siglo XVI, dentro de la órbita de las escuelas castellanas de la época, cuando el  renacimiento escultórico se había consagrado plenamente en la región septentrional, con la presencia documentada de artistas tan representativos como Berruguete y Bolduque. De cualquier forma, las tallas del conjunto apuntan a un maestro de interesante personalidad con un claro predominio de influencias de focos castellanos -Vigarny, Jamete- a las que se superponen ecos más lejanos e imprecisos de la plástica andaluza detectables, quizá, por cierta dulzura en la manera de tratar las superficies. Por cuanto a las pinturas, manieristas, parecen recordar ciertas formas de hacer del foco palentino de la primera mitad del s. XVI.

Retablo de santa María

Obra de estilo clasicista, muy decorada, con una estructura purista y una decoración manierista. Fueron dos salmantinos, el escultor Diego de Salcedo y el entallador Antonio González Ramiro, quienes, a partir de 1612, lo construyen. El retablo se concertó con el escultor Diego de Salcedo mediante protocolo el 13 de abril de 1612, citándose por primera vez con posterioridad, en un inventario de 1635.

Luego en los mandatos generales de la iglesia de 1635, el obispo de Coria Juan Roco Campofrío (1632-1635) en visita efectuada a la iglesia de santa María el día 21 de diciembre de 1635, manda que se recaude dinero para sufragar los gastos del retablo:

“Que el maiordomo de la yglesia que es o fuere de esta yglesia cobre dos nobillos que estaban mandados para el retablo de dicha yglesia”.

Más tarde en la visita del nuevo obispo Antonio González de Acevedo (1637-1642), que cursó a la iglesia de santa María el 16 de mayo de 1637 manda que se tenga mucho cuidado en la conservación del retablo:

“Mandamos que ninguna persona espade ni mache lino sesenta pasos al derredor de la yglesia en la calle por el daño que rezive el retablo de la yglesia, porque quando se diçe misa se llena de polvo los ornamentos y es irreverencia del santo sacrifiçio y lo cunplan pena de un real a cada persona que lo contrario hiçiere y damos comisión al cura para que lo execute y damos la pena para la fábrica de la iglesia”.

El concejo de la jurisdicción de Baños de Montemayor ayudó económicamente para dorar el retablo en 1645 y para ello se tomó un censo (especie de hipoteca) a cargo del concejo. Así aparece en los gastos de fábrica de la iglesia de santa María de 1645:

«Más dozientos reales del resquite del çenso que se tomó para dorar el retablo por el qual estava obligado el conçejo»

En el inventario de los bienes de la iglesia de santa María de 1648 se nos explica perfectamente la disposición del retablo en su origen y las imágenes que tenía:

«Tiene la iglesia en el altar mayor un retablo adonde está el tabernáculo en medio de quatro columnas y en la puerta de relieve un Cristo resucitado y a los lados los quatro apóstoles y sobre el tabernáculo un cimborio con quatro ángeles ençima. A los lados en el del evangelio de esculturas Joseph con el niño Jesús de la mano y de la otra parte el ángel de la guarda y más arriba Santa Polonia y Santa Águeda y en medio en un nicho grande nuestra señora de la Asunción y en lo alto un crucifixo y a sus lados san Juan y nuestra Señora y por remate en lo alto por remate al padre eterno todo lo dicho de escultura. Ocho cuadros de pincel tiene el retablo, doze columnas y en los cimientos de ellos Santo Domingo, San Pedro y San Pablo y los quatro evangelistas de relieve y el retablo todo nuevo y dorado».

Estructura e iconografía del retablo

El retablo posee sotobanco (parte inferior de la estructura de un retablo) de piedra; dos cuerpos con tres calles, dos entrecalles y ático. Las columnas que separan calles y entrecalles son de distinto tipo en el primer y segundo cuerpo, si bien en ambos casos son de orden compuesto, antorchadas en su mitad superior y con capiteles corintios. En las del primer cuerpo la parte inferior del fuste (parte de una columna o pilar comprendida entre la basa y el capitel). posee decoración de roleos (elemento decorativo realizado mediante elementos enrollados que se puede disponer, pintados o esculpidos), mientras que, en las del segundo cuerpo, es estriado.

En cuanto a la calidad de esculturas y pinturas y a su estado de conservación, hay que decir que la calidad de las esculturas es superior a la de las pinturas, aunque lamentablemente algunas esculturas han sufrido repintes. Las pinturas representan a la santísima Virgen en el misterio de la Anunciación, a los lados del sitio central que ocupa la imagen de la Asunción, titular de la parroquia y otras pinturas con escenas de la vida de Jesucristo en el cuerpo inferior del altar todo bien conservado.

Retablo de santa María

Partes del retablo

En el primer cuerpo, el banco (parte inferior del retablo) está decorado con las figuras de san Pedro, san Pablo y los cuatro evangelistas. Las pinturas representan la Visitación, Jesús ante los Doctores, la Crucifixión y Pentecostés.

Banco del retablo

En el centro, se sitúan el tabernáculo (lugar donde se guarda el Santísimo Sacramento y presenta generalmente forma de pequeño templo o edificio) y el sagrario. En este último, la puerta está decorada con un relieve en plata, que data del siglo XVIII, que representa una Crucifixión, y que sustituyó a otra imagen de un Jesús resucitado. En el tabernáculo, cuatro columnas con fustes estriados y antorchados sujetan un entablamento con una cúpula sobre la que se sitúa la figura de un cordero místico. En el inventario de bienes de la iglesia en 1648 se nos dice que el tabernáculo tenía cuatro ángeles en vez del cordero.

Tabernáculo y sagrario

En cada calle lateral, hay una hornacina con una escultura y una pintura. La escultura de la parte del evangelio o lado izquierdo mirando al altar, representa al ángel de la guarda con el niño Jesús, y en la parte de la epístola o lado derecho a Santa Ana. Ninguna de las dos son originales y pueden datar del siglo XVIII. Estas fueron instaladas en sustitución de las originales del retablo: san José y el niño Jesús, y un ángel de la Guarda. El actual “niño” que acompaña al ángel de la guarda, sí es el que acompañaba al san José original. En este primer cuerpo, las pinturas sobre tabla representan el “Nacimiento de Jesús” y la “Epifanía”.

El ángel de la guarda y a la derecha santa Ana en el primer cuerpo del retablo

En el segundo cuerpo, las esculturas laterales representan a santa Águeda (con los pechos amputados como atributo), y Santa Apolonia a la derecha (con unas tenazas como atributo de su martirio). En el inventario de bienes de 1733 nos dice que en lugar de santa Águeda estaba la imagen de santa Lucía, para volver a poner a santa Águeda. No se sabe si fue error de interpretación o realmente se cambió dicha imagen.

En medio del segundo cuerpo aparece la imagen titular del templo, un relieve de la Asunción de la Virgen. Las pinturas laterales representan al arcángel san Gabriel (como anunciador de la Buena Nueva) y a la Virgen.

Santa Águeda a la izquierda, Nuestra Señora de la Asunción en el centro y santa Apolonia a la derecha

En cuanto al ático, aparece en el edículo o templete, la talla de un Crucificado, y a ambos lados, en los basamentos del banco del ático, se representan mediante esculturas a María y san Juan. Está rematado con un frontón triangular y flanqueado por aletones añadidos a finales del XVII o en el XVIII y pirámides herrerianas coronadas por bolas en sus extremos. Originariamente este ático se remataba con un “Padre Eterno”, de bulto redondo según nos dice el inventario de bienes de 1648.

Ático del retablo con la imágen del Crucificado y las imágenes de la Virgen María y san Juan

Imagen de un «Padre Eterno» en otro retablo como estaría en el retablo original de santa María

6 comentarios sobre “Retablos de santa Catalina y santa María

Agrega el tuyo

  1. Me encanta leer todo lo que públicas,Pablo.Eres único y creo que el pueblo de Baños te debe mucho.
    Enhorabuena y sigue contándonos cosas que tú recabas con tanto ahínco.Gracias.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Subir ↑