La dinastía de los «Angelete»

Hablar de toreros extremeños es hablar de esta dinastía que llevó el nombre de Baños de Montemayor a lo más alto en el mundo taurino. El eje central de esta dinastía fue Ángel Fernández Pedraza “Angelete”, por lo que, por extensión, a todos ellos se les ha conocido por los “Angelete”, ya que tal sobrenombre han conservado, añadiéndolo al suyo propio, algún vástago más de esta dinastía.            

Para un mejor conocimiento y exposición hay que destacar el insólito hecho de que, a finales del siglo pasado, en Baños de Montemayor en el que pocos antecedentes taurinos se pueden encontrar, naciesen hasta cuatro hermanos que, siendo carniceros, pues tal era el oficio de su padre, sintiesen al unísono la inquietud por las cosas de los toros y se lanzasen a descubrir este complejo mundillo desde distintas perspectivas, pero siempre empezando por ponerse delante de los toros.

El mayor de ellos Doroteo Fernández Pedraza (1883-), fue quizás el que más pronto abandonó los trajes de luces por dedicarse a dirigir la carrera de uno de sus sobrinos, Eugenio Fernández Sánchez. El segundo, Víctor, (1890-) utilizó el sobrenombre de “El Extremeño” para hacer sus paseíllos como novillero y derrochando un valor sorprendente. El tercero, Ángel (1892-1931), es quien con su apodo, da nombre a toda la saga y el que más fama y gloria alcanzó como matador, y finalmente, Octaviano (1894-1979), el pequeño, que también actuó como novillero y aunque no llegó a tomar la alternativa, destacó por su perfección al ejecutar la suerte suprema con la mano izquierda.

«Angelete» y su familia ante su casa en la plaza Pizarro. A la derecha la casa actual donde vivió y murió el torero

En la siguiente generación el gusanillo de los toros continúa, y los hijos de Octaviano, Eugenio y Ángel Fernández Sánchez, también toman el camino de los ruedos para dedicarse al complicado oficio de matador de toros. Eugenio se hace llamar “Angelete” como su tío y su hermano pequeño, al querer llevar el prestigioso apodo, elige el sobrenombre de “Angelete chico”.

Ángel Fernández Pedraza «Angelete».

En esta primera entrega voy a hablar del primer «Angelete»: Ángel Fernández Pedraza. Nacido el 28 de enero de 1892, y bautizado en la iglesia de santa Catalina de Baños de Montemayor, era hijo de Eugenio Fernández Mediante (1856-1918) y Ángela Pedraza Martín (1852-1935). Influido por el ambiente taurino de su casa, pues como hemos hablado anteriormente, su hermano Víctor, apodado “El Extremeño”, había abandonado el oficio de carpintero que estaba aprendiendo en Baños para ser torero con el apodo dicho, debutando como tal en Baños el 31 de agosto de 1909.

Partida de bautismo de Ángel Fernández Pedraza «Angelete»

Ángel continuó los pasos de su hermano Víctor e incluso tuvo que matar al novillo que infirió una cornada a su hermano el 1 de septiembre en Baños, con gran decisión, siendo muy aplaudido. Este hecho marcaría el principio de lo que sería el inicio de su carrera profesional y sin saberlo, fundador de una dinastía taurina.

 En septiembre de 1913 vistió por primera vez el terno de luces en las fiestas de la virgen del Castañar, con el madrileño Luis Mauro lidiando astados de Buenaventura Zapatero.

El torero vestido con el traje de luces

En 1914 recorrió varias plazas de Madrid, teniendo una relativa notoriedad en tales actuaciones que le permitió torear en ese año hasta 32 veces, pero en plazas de muy modesta condición y en 1915, aunque sumó menos novilladas, toreó tres de ellas en Barcelona e hizo también el paseo en plazas de otras capitales de provincia, como Zaragoza, Santander, Segovia y Guadalajara.

Carteles de «Angelete» cuando era novillero

En 1916, siendo novillero se le organizó en la plaza de toros de Baños de Montemayor, por parte de sus amigos y admiradores, una “encerrona” para celebrar los éxitos que tuvo en la temporada anterior. En dicha plaza se lidió un “cuatreño” al que “Angelete” toreó y banderilleó con arte, matándolo después de una faena de muleta adornada de un buen volapié. Este año de 1916 resultó decisivo para él, pues consiguió hacer su presentación en la plaza de Madrid el día 18 de mayo, y obtuvo un éxito clamoroso. A partir de entonces su nombre empezó a sonar con fuerza en los círculos taurinos de todo el país, lo que le facilitó su toma de alternativa.

Banquete al que fue obsequiado Angelete en el hotel Eloy en 1916 y «encerrona» en la plaza de toros de Baños

Distintas fotografías de corridas celebradas en la temporada de 1916

La temporada de 1917 fue la de su consagración definitiva, y tras torear en las ferias de Cáceres, Pamplona, Bilbao y San Sebastián, se despidió de novillero en El Castañar (Béjar) el 9 de septiembre, estoqueando en solitario cuatro novillos de la ganadería de Santiago Sánchez y Sánchez de Terrones, figurando como sobresaliente Pepe Mora, de Cáceres.

Carteles del año 1917, el primero de ellos el año de su alternativa en Salamanca


Tres días después recibió la alternativa, el 12 de septiembre de 1917 en Salamanca,  siendo su padrino José Gómez Ortega (Joselito o Gallito) quien le cedió el toro de nombre “Gitano” de la ganadería de Coquilla. Fue una corrida de ocho astados, completando el cartel los matadores: Saleri II y el mexicano Juan Silveti. Toreó hasta el 12 de septiembre 20 novilladas solamente, pero hay que tener en cuenta que el día 30 de mayo toreando en Cáceres, sufrió una cornada grave que le mantuvo inactivo durante mes y medio.

Tan vertiginosa fue su irrupción en el circuito de las plazas de primera, que el día 23 del mismo mes de septiembre compareció ante la severa afición de Madrid, dispuesto ahora a confirmar su alternativa. Vino entonces apadrinado por el célebre diestro bilbaíno Cástor Jaureguibeitia (“cocherito” de Bilbao) bajo la atenta mirada del no menos famoso espada gallego Alfonso Cela (Celita), que compareció en calidad de testigo, lidiando toros de la ganadería de Urcola.

Instantes de la alternativa y confirmación de alternativa en Salamanca y Madrid

Distintos lances en las corridas del año 1917

Pese a haberse doctorado en fecha tan tardía logró cerrar su primera temporada como matador de toros con siete corridas en plazas como Madrid, Salamanca, Barcelona, Cáceres, Zaragoza y Guadalajara.

En 1918, su primera temporada completa como matador de toros logró sumar 20 paseíllos en los que estoqueó 52 toros y cortó 23 orejas.