Eugenio Fernández Sánchez, «Angelete»

Nace el 23 de marzo de 1923 en Baños de Montemayor, hijo de Octaviano Fernández (1894-1979) y Antonia Sánchez (1898-1939), siendo el mayor de los tres hijos que tuvo el matrimonio y sobrino de Ángel Fernández “Angelete”, uno de los grandes toreros de principios del siglo XX, del que heredó su apodo en los ruedos.

Fue el ejemplo de su tío lo que animó a Eugenio Fernández a probar suerte en el difícil mundo del toro. Empezó como becerrista a los doce años, viéndosele maneras de buen novillero, pero no fue hasta el 11 de junio de 1939 cuando se vistió por primera vez con traje de luces en la plaza de toros de Salamanca. El 18 de julio, hace su presentación en Cáceres en una novillada que se organiza para celebrar el día de la Victoria.

Partida de Nacimiento, fotografía de «Angelete» siendo becerrista, y distintos recortes alabando su toreo

Después de tres temporadas actuando en el circuito taurino desplegado alrededor de Baños de Montemayor, consiguió su debut con picadores en 1941 en la plaza de toros de Cáceres, y un año más tarde, el 13 de septiembre de 1942 consiguió la oportunidad de presentarse en la plaza Monumental de Las Ventas (Madrid). Despachó un encierro de Gabriel González, acompañado en los carteles por Pascual Montero y Julián Martín, cosechando una importante actuación que le llevó a ser contratado dos veces más ese mismo año y torear cerca de cuarenta novilladas con caballos en la temporada siguiente, dos de ellas en el mes de mayo en la Maestranza, cortando oreja en la segunda.

Crónica de su debut como novillero el 13 de septiembre de 1942 y carteles como novillero en 1943

Como uno de los novilleros con mayores expectativas, el 12 de octubre de 1943 se hizo matador de toros en la Monumental de Barcelona de manos de Manuel Rodríguez “Manolete” cediéndole el toro “Sombrerero” de Caridad Cobaleda, con Manolo Escudero de testigo. Vestía de blanco y oro.

Fotografías del día de su alternativa en 1943, junto a su tío y apoderado y resto del cartel

Este año de 1943 fue uno de los mejores de su carrera, tanto porque como novillero consiguió muchos triunfos como por ser el año de su alternativa. En la crítica taurina del periódico ABC de fecha 27 de abril de 1943 se dice lo siguiente:

“La naturalidad, el quietismo extático del toreo de Angelete, ha venido a sorprender y a revolucionar. Como estilización, imprime a los gustos el ansia de los públicos, su verdadera interpretación. Como torea Angelete, es la meta hoy del toreo contemporáneo. ¿Se puede aplicar este toreo a todos los toreos, en sus diversas condiciones de lidia? Seguramente no. pero en tano se descubra esta dimensión, Angelete procura ajustar su temperamento artístico en la mayor proporción imaginable y clavada la planta en armónico perfil, aguarda cruzado con el peligro a que el toro se quiebre en los vuelos de su capote o en el corazón de su muleta para tirar de él con lentitud de siglos, en un rítmico torear, que es esencia, y es estilo y es armonía. La última oreja cortada en Madrid primer trofeo otorgado esta temporada en la primera plaza de toros de España, proclama más que nada el mérito indiscutible de este torero y su justa fama, en ascendente velocidad hacia lo más alto de la fiesta. Que por algo el arte personal de Angelete ha venido a sorprender y a revolucionar.”

Instantáneas de «Angelete» vestido con el traje de luces

Un año más tarde, el 14 de mayo de 1944, confirmó en las Ventas de Madrid, en un festejo en el que, con toros del Vizconde de Garcigrande, Pepe Bienvenida y Morenito de Talavera actuaron de padrino y testigo de ceremonia. En la primera tarde de feria de Cáceres de 1944 el 30 de mayo, debuta Eugenio Fernández como matador de toros en el coso cacereño. En los carteles, toros de doña María Montalvo y los diestros Manuel Rodríguez “Manolete”, Emiliano de las Casas “Morenito de Talavera” y Eugenio Fernández “Angelete”. Éste cuaja una faena de auténtico maestro, consiguió dos orejas y varias vueltas al ruedo.

Carteles y momentos de las corridas efectuadas en el año de 1944

En la temporada de 1945 debuta como matador en Sevilla, su única actuación en la Maestranza, en una corrida el seis de mayo con motivo de las jornadas médicas. Junto con las dos corridas de Madrid suma las tres que hace ese año en España. En la corrida celebrada en la Maestranza de Sevilla sobresalió frente a Cabré y Valencia, sus otros compañeros de lidia. La crítica dijo esto de él:

“Fue el héroe “Angelete”. Oreja en Madrid, esta ambición la vio lograda en el toro tercero, “Angelete” tiene unas maneras reposadas, carga la suerte en capa y muleta y pisa buen terreno. Hemos visto a “Angelete” con toros mansos, con vendavales, como el de la tarde de su presentación como matador, casi siempre con adversidades. El domingo le sonrió la suerte un poquito y en el muchacho cortó oreja. Lo único sobresaliente de una tarde de mansos, de viento, calor y polvareda”. (Giraldillo).

Razón no le faltaba a este crítico taurino pues en una entrevista realizada a “Angelete” en la Casa de Campo de Madrid en febrero de 1945 se ratifica en estas sensaciones. El periodista comenta que no pudo llevar a cabo un triunfo definitivo en la temporada de 1944 por motivos de desgracia ajena al torero, que acabaron con que solo pudiera llevar a cabo 16 corridas ese año. La respuesta a cuáles fueron las causas la contesta el propio periodista diciendo que la verdadera causa fue la mala suerte que tenía “Angelete” cada vez que pisaba el ruedo de la plaza de toros de Madrid.  El propio “Angelete” ratifica sus palabras:

“Si yo le dijera a usted que estaba satisfecho plenamente de mi labor, ni le diría verdad, ni los que me conocen bien pasarían a creerlo. El más severo crítico de mi labor soy yo mismo, y en mi ánimo pesa más la irregularidad de mis actuaciones en Madrid que mis éxitos en provincias, sin que esto sea desdeñar ni menospreciar a ninguna de las plazas de toros de España.” Ante la pregunta de las causas que pudieron influir en esta irregularidad en la plaza de Madrid, comenta: “El tiempo y el ganado, he aquí los dos imponderables que ejercen un decisivo influjo para labrar el triunfo o fracaso de cuantos toreros aspiren a conquistar un éxito en la plaza de las Ventas. En cuanto a ésta, yo creo que debiera estar protegida por una cubierta que la preservara del viento huracanado. Tres veces intervine la pasada temporada, y Eolo y los toros que me tocaron en suerte fueron las zarzas donde se me enredaron mis posibilidades de vencer en toda la línea. El día de la confirmación de la alternativa hacía una excelente tarde, por añadidura me salió un toro que en el transcurso de la lidia fue a mejor, pues bien, coger la espada y muleta y desencadenarse una tormenta con todo su juego escénico de rayos, truenos y relámpagos fue obra de instante”.

“Angelete” se sinceraba en esta entrevista y contesta a la pregunta del periodista sobre cuál fue su mejor tarde hasta ese año: “Tuvo lugar en Castellón el once de junio, en una corrida en la que también intervinieron Gitanillo de Triana y Morenito de Valencia, con ganado de Clairae. Corté orejas en el primero y en el otro, aun habiendo estado mejor perdí los trofeos del toro por mi mala suerte a la hora suprema, no obstante, me sacaron en hombros”.

Como su peor momento como torero dice que fue el 18 de julio en Málaga. “Había estado bien y al entrar a matar conseguí una buena estocada por lo que la gente empezó a sacar los pañuelos. Pero al torito le dio por amorcillarse y allí fue Troya. Intenté el descabello desde todas las posturas y al cabo lo conseguí, pero para entonces ya había escuchado dos avisos.”

Fotografías de Eugenio Fernández durante el reportaje que se le hizo en la Casa de Campo en 1945

Para ver la entrevista entera haz click aquí

Quiero recordar que, en el momento de esta entrevista, en 1945, “Angelete” contaba con 22 años y una prometedora carrera de matador de toros por delante.

En la corrida celebrada en Madrid con fecha de 10 de junio de 1945 sufrió una cornada sin apenas consecuencias en la parte de la axila, que requirió un aparatoso vendaje, pero no fue eso lo que le dolió al torero sino no haber podido redondear la tarde por la herida sufrida. Según sus propias palabras:

“Mala fortuna fue no desorejar a mi primero, al que había toreado de capote y muleta como mejor se. Continuó mi desgracia al corresponderme pasaportar al sustituto, que ha sido el peor astado que me ha salido en toda mi vida torera. Y para colmo de males el último bicho adoleció de mucha casta, fue insuficientemente picado y en uno de sus cabeceos recibí un pitonazo seco y rápido. Sentí que me había calado y que, si no precipitaba el final no sería yo el que acabara con su vida, por el rápido desfallecimiento de mis facultades y así, solo me preocupé de quitármelo pronto de encima.”

Corrida de abril de 1945 en la plaza de Toros de Madrid. En la primera foto junto al pintor Vázquez Díaz con sombrero y cartel de otra corrida celebrada en Cáceres

Corrida celebrada en junio de 1945 en Madrid. Angelete resulta cogido por el toro sin mucha importancia

A finales de 1945 marcha a América para cumplir un contrato de tres corridas en la plaza más importante de México, la Monumental El Toreo y otras en distintos lugares. Tuvo que competir con las figuras más importantes del momento, y pudo demostrar su toreo recio y con estilo propio. Confirma el 24 de marzo de 1946 en la plaza Monumental Toreo de la Condesa, su doctorado en América llevando como padrino a David Liceaga y de testigos a Carlos Vera “Cañitas” y Juan Estrada, con el toro “Coralitos” de Piedras Negras.

Reportaje de la salida de Eugenio Fernández a México

La prensa y la afición de México se rindió a los pies del maestro bañense y algunos diarios le brindaron titulares como “toreo del temple maravilloso y la suprema elegancia” o “en México hay un diestro que ha sentado cátedra del buen toreo” e incluso la Asociación de Prensa del país azteca le concedió, por unanimidad, la Oreja de Oro de la Monumental de México.

Fotografías de actos taurino realizados en 1946 y 1947

Vuelve a América en noviembre de 1948, concretamente a Venezuela para torear algunas corridas en 1949-1950. En la corrida celebrada el 8 de diciembre de 1948 en Caracas, fue ovacionado en sus dos toros.

Documentos generados en su marcha a América en los años 1945 y 1948

Según la crítica taurina fue torero de muchos recursos y gran conocedor, tanto de los toros, como de suertes de capa y muleta muy variadas que ejecutaba artísticamente. Lo cierto es que pudo haberse mantenido durante mucho tiempo entre las primeras figuras, pues cualidades para ello no le faltaban, pero el 24 de junio de 1950 decide abandonar los ruedos en Valencia de don Juan (León). Se retira en Baños de Montemayor para continuar regentando el negocio familiar de la carnicería y manteniendo su relación con el mundo taurino como aficionado, llegando ser alcalde de Baños de Montemayor durante algunos años.  

Fotografías de «Angelete» en Baños de Montemayor

El 4 de octubre de 1959 contrae matrimonio en Baños de Montemayor con Lucía Talaván Peña, y tienen dos hijos: Eugenio y María Victoria Fernández Talaván.

En 1993 los aficionados bañenses le dieron un sentido homenaje tras cumplirse los 50 años de su alternativa. En 2007 la Corporación Municipal de Baños de Montemayor acordó en sesión plenaria rendir homenaje a la figura de Eugenio Fernández Sánchez con la imposición de su nombre a una calle de esta localidad cercana a su vivienda.  En 2015, rebautizaron también con su nombre la plaza de toros de Baños de Montemayor para que de esta manera, «las cualidades profesionales y humanas» del diestro permanezcan en la memoria de vecinos y visitantes. Tras unos días ingresado en el hospital de Plasencia fallece el 16 de agosto de 2018 y es enterrado en su pueblo natal Baños de Montemayor.

Calle donde vivió «Angelete» y la que le dedicaron en Baños de Montemayor

Voy a describir un par de anécdotas de las distintas peripecias que tenían que vivir en aquella época los toreros cuando iban o venían de las plazas donde toreaban. Ha sido gracias a la amabilidad de su hija María Victoria el poder conocerlas.

Cuando «Angelete» tenía que ir por las plazas de España, iba con la cuadrilla en coches de gasógeno, con la particularidad de que eran muy lentos, y para usar los de gasolina tenían que tener un permiso especial. En una ocasión tenían que torear en Sevilla y no les había dado tiempo a pedir permiso para poner gasolina en el coche. Era de madrugada y con el gasógeno no llegaban a tiempo, así que se la jugaron y decidieron arriesgarse. A la salida de Madrid les dieron el alto la Policía. Les preguntaron a dónde se dirigían y si llevaban el permiso de gasolina, a lo que según palabras de su hija su padre no solía mentir y les dijo que llevaban todos los papeles en regla en la guantera, viendo lo apurado de tiempo que estaban, y cuando la Policía les pidió que se los enseñara, tuvo suerte que el polícía era aficionado a los toro y lo reconoció «tu no eres Angelete, el novillero de moda? le preguntó el policía, a lo que Angelete le conestó que así era y que iba a torear la novillada en la Feria de Sevilla, y como no se diera prisa no llegaría a tiempo, por lo que el policía les dejó ir y le deseó mucha suerte. Ese día cortó una oreja.

La segunda anécdota fue cuando terminó de torear en Pamplona y al día siguiente se tenía que dirigir a Trujillo y al siguiente de nuevo otra corrida en el Norte de España. Se decidió partir la cuadrilla para no viajar todos y por error la maleta de «Angelete» con la ropa de calle se la había llevado la otra parte de la cuadrilla. En la estación de tren de Alsasua estaba vestido con el pijama y bata, llamando la atención por supuesto, llegando a Baños de tal guisa. En Baños de Montemayor al no tener ropa adecuada, se vistió de cazador y se fue a Trujillo. En las cuestas de Monfrague el coche dejó de funcionar, pero nuevamente la suerte se alió con «Angelete» y unos aficionados de Plasencia que iban a verle torear, pararon y entre todos empujaron el vehículo para que pudiera llegar a tiempo. Llegó por los pelos, y no faltó mucho para que se hubiera tenido que vestir de torero haciendo el paseíllo…..

Fotografías de Eugenio Fernández en la entrevista concedida a Paco Laguna, biógrafo de «Manolete» en 2018 y otras en su casa

Un comentario sobre “Eugenio Fernández Sánchez, «Angelete»

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  1. Que INTETESANTE la vida de Angelete, que vida tan intensa
    Me ha gustado que un personaje como el llevase el nombre del pueblo de mi padre por el mundo.

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