Infraestructuras en Baños de Montemayor (IV)

La llegada de la luz eléctrica a Baños de Montemayor

Aunque Baños de Montemayor a finales del siglo XIX, no era un pueblo con gran vecindario, sí que era importante gracias a la afluencia de visitantes relacionados con el balneario. Era lógico que se quisiera estar al día de la ciencia y las ventajas que proporcionaba el alumbrado eléctrico.

Si bien ya existía idea años antes de la llegada de la luz al pueblo, los obstáculos, que suelen surgir para este tipo de adelantos, no pudieron evitar que llegara a mediados de 1897.

Fotografía de la plaza de santa María sin cables de luz a la izquierda y con ellos a la derecha

Las primeras gestiones consistieron en la contratación por parte de la junta del Balneario, de un préstamo de seis mil pesetas para la compra del molino de Eugenio González Pies y las obras pertinentes para la instalación de la central eléctrica. Aunque este compromiso se firmó años antes por miembros de las anteriores juntas del Balneario. El préstamo se contrató a Braulio Guardado con un interés del seis por ciento anual.

Asimismo, se compró el local donde iría dicha central eléctrica que era propiedad de los herederos de Antonio Miña.

Lugar donde se situaba la central eléctrica a la izquierda. A la derecha tal como está hoy día

El contratista encargado de ejecutar las obras fue Alejandro Pérez del Villar. El presupuesto fue de 4.963 pesetas.

En junio de 1897 se presentó el contrato de compraventa de la máquina denominada “de abajo” para la instalación de la luz eléctrica, celebrado entre la junta del Balneario, como compradora, y Asunción Álvarez, Susana Miña, Juan Becedas (en representación de su esposa Pilar Miña) y Ramón Miña, como vendedores.

La empresa encargada de surtir de luz eléctrica a Baños de Montemayor fue la casa “Isaac Peral”, una empresa de renombre en aquella época. La instalación se efectuó aprovechando un salto de agua de 23 metros de altura, emplazando una máquina de vapor como reserva en el caso que fuera necesaria por si hubiera falta de agua.

Portada de la escritura de compraventa del derecho de aguas

Una vez instalada la central eléctrica, se discute entre los miembros de la junta del balneario la forma de hacer efectiva la cantidad que se debía recaudar a los particulares que necesitaran luz eléctrica y el importe de cada uno de ellos. Acordaron que fuera por meses, señalando que cada mes al que tuviera cinco bujías se le cobraba una peseta y cincuenta céntimos, al que tuviera diez bujías tres pesetas y las dieciséis bujías tenían un coste de cuatro pesetas y cincuenta céntimos.

Cables de la luz eléctrica que llegan a la fachada del balneario antiguo

Se decide también que, si algún dueño de las casas de huéspedes necesitaba temporalmente aumentar el número de luces, se les cobraría al mes por cada cinco bujías, una peseta y cincuenta céntimos, por diez tres pesetas y por dieciséis, cuatro pesetas y cincuenta céntimos.

Cableado que llegaba al Hotel Payá también llamado Central a la izquierda. A la derecha aún pasan los cables en el edificio.

Las fotografías de abajo al fondo se ve el poste de la luz, y hoy día se mantienen los cables elevados sobre el edificio.

Para ocupar el puesto de encargado de la central eléctrica se presentaron varias solicitudes de vecinos del pueblo siendo elegidos los vecinos Manuel González Domínguez y Luis Álvarez Belloso.

En abril de 1911 se decide modificar por parte de la Junta del balneario el contrato del alumbrado eléctrico que por entonces tenían con Antonio Sánchez Matas, arrendatario de la eléctrica Hervasense, aumentando el número de bujías en cincuenta mil, dedicando dos mil de ellas para todo el año y quinientas de aumento en los meses de junio a octubre inclusive, siempre guardando la intensidad necesaria para que no hubiera ningún día sin luz.

En 1914 se decide vender a una casa de Barcelona la máquina de la que fue la central eléctrica.

Estación telegráfica en Baños de Montemayor

El telégrafo es un aparato que permite la transmisión de información a distancia, empleando para ello señales eléctricas transmitidas a través de cables o de ondas de radio, y un sistema de codificación, como el código morse, que permite traducir dichas señales en palabras. La telegrafía, creada entre los siglos XVIII y XIX, fue la primera forma de comunicación eléctrica de la historia.

Las autoridades españolas vieron este invento como un sistema importante par la transmisión de noticias. Así fue el Estado quien tomó la iniciativa técnica y financiera en la construcción de una red telegráfica por todo el territorio nacional.

Así entre 1853 y 1855 se construye la primera línea telegráfica de España que comprendía de Madrid a Irún. En 1858 se planificó y desarrolló la línea Salamanca-Cáceres y entre 1854 y 1863 se construye la red de telegráfica eléctrica que partiendo de Madrid completaba una estructura radial con otras líneas transversales.

Mapa de vías telegráficas 1882

Dentro de la importancia que iría tomando esta nueva infraestructura en la evolución y bienestar de los ciudadanos de toda España, Baños de Montemayor no podía estar ajena a estas nuevas realidades, siendo el primer pueblo de la comarca que puso a disposición de vecinos y veraneantes este nuevo invento. De hecho en 1881 el telegrama que confirmaba la concesión de la estación telegráfica a Hervás, se recibió en la estación de Baños de Montemayor, en funcionamiento desde hacía varios años ya.

Los primeros datos sobre la existencia de una estación telegráfica en Baños de Montemayor aparecen a finales de 1860, donde por instancia dirigida por la corporación local a la Dirección de Telégrafos se solicita, que hubiera servicio de telégrafos en el pueblo durante los cuatro meses que duraba la temporada balnearia. Se admitió la implantación de dicha estación telegráfica en 1861 y fue José María Polledo el contratista de la línea de Salamanca a Cáceres quien estableció dicha estación telegráfica en Baños de Montemayor.

El ayuntamiento después de una pequeña discusión se mostró a favor de facilitar un local por su cuenta, para que la estación telegráfica fuera permanente, considerando el bien general con que la población recibiría una vez establecida.

Telégrafo por código morse

En 1866 y según noticia aparecida en un periódico, se suprimió esta estación telegráfica por Real Orden de 24 de Julio de 1866, sacándose a subasta el mobiliario de la misma al mejor postor. Esta subasta se llevó a cabo a principios de 1867.

En otra noticia aparecida en un periódico de 1880 se explica que el día 24 de agosto se abrió de nuevo al público, la estación telegráfica de Baños de Montemayor con servicio limitado. Y desde esta fecha continuó vigente hasta los años sesenta-setenta más o menos.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Subir ↑